“El posicionamiento del área se debe al excelente desempeño de un equipo de trabajo de alto rendimiento con abogados rigurosos en lo formal y en lo sustancial, profundos en su análisis legal pero con orientación comercial, enfocados en cerrar transacciones y con un excelente manejo comercial”, afirmó Carolina Duque, asociada principal de PPU.

Por su parte, Juan Guillermo Ruiz, socio de Posse Herrera Ruiz, explicó que en 2018 existen dos factores adicionales a tener en cuenta para mantenerse liderando en la práctica: “una adecuada lectura de los cambios en el mercado de los servicios legales y adecuado entendimiento de los retos económicos y de mercado que enfrenta cada uno de los clientes”.

De la misma forma, según los expertos, el abogado experto en finanzas debe tener unas condiciones particulares para llevar a su equipo a las bandas 1,2 y 3 que exalta Chambers: “este tipo de abogados se caracteriza por facilitar las negociaciones entre las partes y buscar soluciones prácticas pero efectivas ante los posibles inconvenientes que puedan identificarse en procesos tales como procesos de financiación, emisión o trámites regulatorios ante las autoridades”, afirmó Camilo Gantiva, counsel de Garrigues.

Gantiva agregó: “debe tener facilidad para integrar equipos y conocimientos de diferentes áreas. En el componente regulatorio es una persona que debe tener conocimientos técnicos sólidos y debe estar permanentemente actualizado en los cambios que impactan la industria en la que se desenvuelve. Además, debe tener afinidad con el conocimiento técnico y operativo de las entidades financieras, con el fin de brindar asesoría no solo desde un punto de vista normativo, sino también entendiendo el negocio y funcionamiento de las entidades que asesora”.

Una opinión muy similar expresó el jurista Juan Fernando Gaviria, jefe del departamento de Banca y Finanzas de PPU, pues para él un abogado exitoso en banca y finanzas y, en especial, en financiación de proyectos, “debe tener una muy fuerte fundamentación en derecho de contratos y obligaciones debido a la multiplicidad de tipos contractuales que se manejan. Por otra parte, debe ser un abogado completamente bilingüe en el inglés, capaz de hacer análisis profundos de situaciones complejas y con alta atención al detalle. Finalmente, debe ser un abogado que tenga pasión por el oficio y esté preparado para sacrificarse por el mismo, debido a las largas jornadas que la práctica demanda.”